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  • Camila Bennett

Nido Vacío. Cuando los hijos vuelan.

Actualizado: 13 de nov de 2019


¿Qué significó para mí?


Cuando hace 4 años se fue mi hijo mayor de casa fue difícil para mí y, al mismo tiempo, sentí alegría por verlo volar y disfrutar de esa nueva etapa de su vida.

Hace 2 años mi hija se marchó. Y volvió a ser difícil también, y un orgullo verla partir y desarrollar su independencia…

Ambos sacaron de su mochila todo lo que fueron aprendiendo durante años en casa, en el

colegio y en su corta vida y se fueron volando a otro país. Pasan los años y cada vez estoy más convencida de que la vida me prestó dos seres maravillosos a los que pude amar, alimentar, educar y cuidar unos años… y lo hice con amor.

De repente, miré a mi alrededor y ya no estaban a mi lado, ya no se trataba simplemente de llamar y que contesten, o ir a sus habitaciones y encontrarles en sus camas, escritorios, con sus ordenadores o sus móviles… ya no había inmediatez en el poder verles, darles un beso, hablarles… mi nido estaba vacío de polluelos, habían volado y lejos. Y yo busqué redefinirme.

Me dí cuenta de que yo existía. Ahora tenía tiempo para mí. Y me empecé a poner en la lista, a mis casi 50 años pasé a ser uno de los puntos de esa lista de cosas pendientes de hacer que todas tenemos. Cuántas veces miras la lista, llena de tareas pendientes y…¡Tú no estás en ella!

No pensamos en si queremos o en si necesitamos algo. Simplemente estamos en automático haciendo lo que nos demandan nuestros trabajos, nuestro rol de madre, esposa, amiga, hija… Y mi problema ya no era tener tiempo para mí sino saber qué era lo que yo quería o necesitaba… Durante años no me lo había planteado porque no había sido parte de la lista. Cuando una va al supermercado elige pensando en esas personas que buscamos alimentar, mimar… Cuando decidimos las actividades del fin de semana lo hacemos en base a lo que la familia quiere.

Y tenía y tengo dos opciones: ir por los rincones llorando y lamentando o disfrutar de lo que soy, de mi tiempo libre, de elegir lo que quiero y necesito. Elijo lo segundo y lo hago con convicción. Por supuesto algunos días son difíciles y tristes sobre todo cuando vuelven a casa unos días y parten nuevamente y me vuelvo a quedar sola…

¿Sola en casa? No, no estoy sola. Tengo a José Luis, mi compañero desde hace 30 años. Y volvemos a ser él y yo. Es en este momento en el que uno toma conciencia de que como hayas cuidado tu pareja en los años anteriores al quedarte con el nido vacío es lo que hará que esta etapa sea más llevadera. Lo fue para mí. Nuestra relación es y era muy fuerte en ese momento. Por supuesto que hemos pasado años malos. Sin embargo, hablar y escucharnos ha sido crucial para nosotros.

El nido vacío tiene por supuesto momentos difíciles y también es una oportunidad para disfrutar de la vida.


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